Más raro que un perro verde


Ya te puedes buscar otra comparación más rara, la del perro verde no te sirve, jajaja…!!!!
Conseguir un ratón transgénico no es tarea fácil. De cada 100 intentos, poco más 5 dan algún resultado. ¿Cómo saber quién ha incorporado en su ADN el gen que estamos estudiando? Pues una solución rápida y tremendamente útil es unir el gen que estudiamos al gen de la GFP (green fluorescent protein). Los animales que expresan esta proteína tienen la piel de un escandaloso color verde, lo que nos permite discriminar visualmente unos de otros.

Mirada infinita

Algunos días no me entiendo ni yo.

…………………………..Un infinito en la mirada….
…………………………………Ahora solo silencio.
……………………………………….Después de tanto, nada. El mismo llanto, la misma sonrisa idiota, la misma, no tengo otra…

…………………………..En un espacio vacío de nada. Necesito un mundo más grande o hacerme pequeñita para habitarlo a mis anchas. Es simple, o es blanco o no lo es… es tan difícil pretender ser púrpura… o no. Frotar los ojos, reconocerme ajena y propia… en movimiento y sintiendo vértigo de tanto girar, para seguir en el mismo lugar.

…………………………..Marcha, firme, cruje… duele… Vi las estrellas caer: tal vez decidieron desertar; ¿por que yo no? Después solo caer, apretar los ojos no pensar, deshabitarme, hacer que todas salgan una a una… y al final romperme, sí romperme un poco más…

…………………………..No hay infinito en la mirada…
………………………………Antes sola, después el silencio ….
Podría llenarlo con tu voz
………………………………….Cuando es tanto dejándonos sin nada. Permite que esta noche me esconda en la oscuridad de tus pupilas soñaré perderme.

Kansas – Dust int the Wind Pincha para escuchar la canción más bonita del mundo.

¿Se mueren los libros?

Me cansan y me aburren esos patéticos intelectuales (eso se consideran ellos) cuando muy seguros de si mismos afirman con su consabida prepotencia que la crisis económica anuncia el fin de la lectura, ¡qué pesados! Ya no hay quien les crea… ya lo decían con la crisis de finales del siglo XX, y en 1880 con el desafío de la prensa industrial entre otras cosas, o el desapego del público por la poesía. Mallarmé, maliciosamente, pone la responsabilidad de ello en la muerte de Victor Hugo… ¡ja! Excusas y más excusas.


Otro mito pertinaz, la televisión substituyó a la lectura. No fue así. La televisión substituyó a las partidas de cartas, al dominó, al juego en la calle o a la contemplación del fuego hogareño. La aparición del libro-consola-pc no significa que vayan a desaparecer los libros impresos, al contrario, gracias a estos nuevos medios la gente lee más, se aficiona más por la lectura y al gustarle un determinado autor, quiere leer más sobre él y su obra. Algo que me ocurrió desde el mundo de los blogs, visitando “La tinta azul de la memoria”, me gustaba como escribia su blog Mariano Vega Álvarez, y compré su libro. Al contrario que con Mariano Planells Cardona, un amigo del que había leido un libro y ahora leo sus blogs. Es un hecho que hay un uso cotidiano de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC).


Nunca había habido tantos lectores sobre el planeta y nunca se habían editado tantos buenos (o buenísimos) libros en tantas lenguas. Digo yo que malos o malísimos también.


Las estadísticas arrojan una paradoja: cada día se lee menos pero los lectores son más numerosos. Porque la lectura se ha diversificado, ya no dominan los lectores de libros serios encuadernados, ahora están acompañados por quienes leen en línea, consumen artículos y toda clase de impresos o imprimibles, ¿una categoría nueva?. Eso no quiere decir que el lector típico, el lector filósofo, el lector de toda la vida, vaya a desaparecer porque, como Melot alega, “el mal del libro es incurable. Pero nunca lo mata.”

El amor nos vuelve “tontos”

Y ahora van y lo demuestran. La mayoría de las personas que amamos eso ya lo sabíamos, es como cuando decimos “el amor es ciego” yo además digo: “…tonto y sordomudo”. Vemos a las personas que amamos especiales, guapísimas y perfectas.

Pués bien, la neurobióloga Mara Dierssen, investigadora del Centro de Regulación Genómica de Barcelona, ha explicado a Efe que, ante determinados sentimientos, en los casos de amor romántico o maternal, se activan las mismas regiones del cerebro.

Lo más curioso del caso, sin embargo, es que, paralelamente a esta estimulación que se produce en las mismas regiones cerebrales, en ambos tipos de amor se “desactiva” la zona del cerebro encargada del juicio social y de la evaluación de las personas.

Para ella el amor es “Una adicción química entre dos personas”. ¿Suena poco romántico, eh?

A la chica de este vídeo el amor le ha vuelto tonta, tontísima… pero es tan tierno…

Un año más…

De nuevo aquí, casi sin tiempo, corriendo antes de que los últimos días del calendario se desvanezcan pared abajo. Un año más procurando no caer en la vorágine atroz del manirroto navideño, dejándose el sueldo intentando recrear falsas felicidades de teletienda. Y un año mas fracasando en la búsqueda de aquel cóctel fascinante de adrenalina, ilusión y prodigio que pobló mi lejana niñez cuando, lo digo de verdad, los Reyes Magos si que existían y alguien o algo volvía ineludiblemente a casa por Navidad.
¿Que ha sido esta vez de los deseos sumergidos entre burbujas de cava y desgranados uno a uno garganta abajo reprimiendo risas flojas, entre humos de velas multicolores y al son del mítico campaneo televisivo?

Muchos no se cumplieron tampoco este año. Probablemente, lo mejor que les puede ocurrir a los deseos: seguir agazapados en el mundo de las quimeras, seguir siendo ilusiones, utopías, desvaríos del alma.

Una vez más, ni acabamos con el hambre, ni con las guerras, ni los tiranos del mundo se esfumaron a golpe de brindis y lentejuela. Tampoco la esquiva suerte quedó atrapada entre aquella lencería roja de dudoso gusto que un año más juraremos no volver a ponernos.

Un año más, hemos sabido desfigurar las distancias para seguir riendo y llorado junto a quienes sentimos cerca y para añorar profundamente a quienes percibimos tan lejos. Hemos sentido la emoción intensa de una mirada, una canción, un amanecer o un poema.

Un año más hemos creído que un mundo mejor es posible y hemos entregado un glorioso minuto nuestro para lograrlo, para merecerlo. Un año más hemos sabido seguir soñando despiertos…

Y es que, al final del trayecto, la felicidad es de quien más veces ha sido feliz.