Es una noche de tormenta tipo alerta 25, de esas que el cielo parece un abismo azul oscuro con fuerte olor a ozono, de las que parece que el cielo se va a caer de un momento a otro.

Estalla el primer relámpago. Se va la luz. Por los cristales se escurren regueros de agua formando mapas, con sus ríos y afluentes… los sigo despacio con el dedo, hasta que retumba un trueno y hace que del sobresalto me salga del marco y me clave una astilla. Intento deshacerme de ella con las uñas, pero no se ve un pijo, cuando se va la luz en mi casa, en la calle lucen burlonas las farolas, reflejadas en los charcos.

…Tengo la sensación de que algo muy importante se me está olvidando. Repaso mentalmente mi puzle de cosas pendientes por hacer, pero me faltan piezas.

La mente se distrae después de cada relámpago esperando el trueno, y así no hay quien piense. A través de los cristales las personas parecen de gelatina, como mis pensamientos, solo que estos no fluyen.

El reloj marca el límite de la media noche, dicen, la hora bruja, en un rincón el gato se enrosca en forma de duda, sigo pensando… sigue lloviendo, y no me acuerdo.

De todas formas, no creo que esta sea la «tormenta perfecta» o Ciclogénesis  ciclón (o depresión,  o borrasca de latitudes medias o extratropicales).  Como leo en una revista de metereología; Los ciclones (término genérico donde se incluyen los huracanes, tifones, borrascas, bajas polares, medicanes, etc.) son sistemas de bajas presiones donde el viento gira en sentido contrario a las agujas del reloj en el Hemisferio Norte (el giro es a favor en el Hemisferio Sur). Aunque si lo es, no sería la primera. Está muy oscuro para ver de dónde viene el viento. Pero si por la mañana veo que todas las palmeras de enfrente están calvas… me lo creeré.
Por qué dirán que esta es ¿explosiva?

¿Por qué se emplea esa palabra tan «fea y que da miedo» como es explosiva? ¿No hay otra forma de decirlo? Mejor sería borrasca muy violenta. Y no vale, tampoco, llamarla de forma bonita «la tormenta perfecta». ¿perfecta para quién?.

 Todas las depresiones, borrascas o ciclones atlánticos sufren,  en cierta forma, una  ciclogénesis para su generación desarrollo, profundización y mantenimiento. En sus estados iniciales están formados por una estructura en  forma de onda, con sus sistemas frontales, frío, cálido y ocluido, que se van amplificando con el tiempo y cerrándose sobre si misma. Su mínimo de presión en superficie va bajando durante la primera parte de su ciclo de vida.
La clave, para qué sea «explosiva», es cómo  y cuánto se profundiza. Y lo cierto que no parece ser tan «explosiva» como nos han querido conta, ni el gato se «cosca» de los truenos. A ver que se cuenta mañana el telediario…