Son las vacaciones más especiales…

La asociación organiza fiestas para que los niños Saharauis se reunan con sus amigos, como podeis ver Mulay es muy inquieto, eso de “posar” no va con él… bailar con su amigo es más divertido…

Hemos ido a varias piscinas, algunas con la asociación. Mulay ya no necesita ni flotador ni manguitos, sabe nadar y bucear un poco, lo justo para no ahogarse, nada cerca del borde, cuando se cansa, solo tiene que agarrarse.
Estoy muy sorprendida de lo rápido que aprende todo…
Ya estamos a diecisiete, quisiera que el tiempo pasara más despacio, no quiero mirar el calendario y ver que se acerca el día treinta… se que le echaremos mucho de menos.