Sueño, luego exísto…

Dejo mis sentidos a merced del sueño, este acaba por conquistar mi cuerpo y sus efectos estallan en mí como una vorágine que pone a flor de piel todos mis sentidos, primero para entumecerlos, después dejándome caer en un sueño pesado, siento una sensación embriagadora de volar. Vuelo a través de las nubes multicolores de un atardecer.

Pongo rumbo al horizonte bordeando los rayos de sol que se filtran entre las nubes. Desciendo rápidamente hasta tener muy próximo el suelo y remonto justo a tiempo para seguir en vuelo rasante por encima de las azoteas de los edificios. Sobre cada una se distingue una enorme letra: Q-W-E-R-T-Y. Reconozco estos edificios como las letras del teclado de mi ordenador. Salto sobre “enter” y todo un universo se abre ante mí, donde estáis todos vosotros…

De repente me sobresalto, un ¡piiii…! Se clava en mis oídos. Me he despertado con la cabeza encima del teclado, y en mi mejilla izquierda están marcados por el peso los cuadraditos del teclado.