Babe panda


Veréis como empieza mi historia:
Yo encontré esta foto perdida… ¿de dónde ha salido? ¿cuándo la guardé?
Pero ya no pude hacer nada cuando mi hija pequeña, 3 añitos, la descubrió en pantalla: Justo el domingo antes había visto la película ‘Babe, el cerdito valiente’.
Toda la semana estuvo preguntándome cosas de los cerditos. Le fascinó la película.

— Mamá, mamá, tienes a Babe… pero está manchado. ¿Por qué tiene las manchas del Panda?

Mmmmm… rápidamente encontré la respuesta:

— Mira, éste no es Babe, se llama Titov y quedó sólo en el bosque y se perdió entre tantos árboles iguales. Ya estaba muriéndose de hambre, cuando Mama Osa Panda lo encontró. Lo arropó y le dio la teta al lado del osito panda que ella tenía.

— ¿El cerdito mamó teta de la osa?

— Claro, porque la Mamá Panda es buena.

Y crecieron juntos, el pandita y el osito panda. Hasta que la semana pasada una expedición rusa comandada por Grubov descubrió al cerdito.
Y lo llevaron al zoo. En el zoo se añora y quiere escaparse para volver con sus amigos los pandas…

(BUENO… ¿QUIERE ALGUIEN CONTINUAR LA HISTORIA O LA DEJAMOS AQUÍ?…..)

Pero lo mejor vino un buen rato después: “Mamá, vamos al zoo, a soltar a Babe Panda, para que vuelva con sus amigos del bosque…”.
Yo creo que ella se dio cuenta de mi fantasía y quiso colaborar. Es un detalle solidario, pero ¿para qué privarle de estas manifestaciones de libertad?